Para conservar la compresión, elasticidad y forma de tu faja por más tiempo, te recomendamos seguir estos cuidados:
Lavado: Lava tu faja preferentemente a mano y con agua fría. Utiliza jabón suave o detergente para prendas delicadas. Evita dejarla en remojo durante periodos prolongados.
Evita: No uses cloro, blanqueadores ni suavizantes. No exprimas ni retuerzas la prenda y evita lavarla junto con prendas que puedan enganchar el tejido.
Secado: Déjala secar a la sombra y al aire libre, preferentemente extendida. No utilices secadora y evita exponerla directamente al sol o a fuentes de calor.
No planchar: Las altas temperaturas pueden dañar las fibras elásticas y disminuir la vida útil de la prenda.
Cierres y broches: Antes de lavar, procura cerrar cremalleras y broches para proteger tanto la faja como sus acabados.
Al colocarla: Ponte la faja con cuidado y evita jalarla con fuerza, especialmente con las uñas, anillos o accesorios que puedan dañar la tela.
💗 Un buen cuidado ayuda a que tu faja conserve su ajuste, compresión y apariencia por mucho más tiempo.
Siempre revisa y sigue las indicaciones específicas de cuidado incluidas en la etiqueta de cada prenda.